miércoles, 8 de junio de 2011

hola, ahora son las 12.32
en casa

Miguel

lunes, 19 de octubre de 2009

hola... ahora son las 6.25

en casa


miguel

viernes, 16 de octubre de 2009

De Antonio

Lectura: Lucas 12, 1-7

¿A quién debemos de temer? Nuestra manera de vivir en la actualidad nos lleva en ocasiones hasta el cinismo y a nuestra habilidad para relativizarlo todo, permitirlo todo, aceptarlo todo.

Nos hemos ido del extremo de creer en un Dios que nos castiga y nos vela constantemente, hasta el otro extremo de ver a Dios sin temor alguno y de dejar de creer en las consecuencias de nuestras acciones.

El Evangelio es claro en este sentido, no podemos ser hipócritas, no podemos vivir una doble vida, debemos presentarnos con transparencia y autenticidad ante los demás y ante Dios.

La posmodernidad nos presenta un mundo en donde todo es aceptable, en donde se ha perdido la distinción valorativa entre lo bueno y lo malo.

Como cristianos tenemos el deber de reencontrarnos con el mensaje de Jesús, de vivir lo valores del Reino, de no dejarnos arrastrar por las nuevas corrientes.

En medio de toda la confusión que vemos en el mundo de hoy, debemos recordar que Dios no nos deja solos.

Ahí esta la importancia de aferrarnos a la oración para encontrar respuestas y dirección para nuestras vidas.

Nuestro Padre Celestial quiere que nos refugiemos en Él, que pongamos en sus manos nuestras dudas y nuestras confusiones, pero que tengamos la apertura para cambiar y mejorar todo aquello que no nos permite ser mejores personas.

Jesús Misericordioso, guía cada una de mis acciones y libérame de todas aquellas cosas que nos son congruentes con tu mensaje de amor y reconciliación. Confío en ti, Señor.

Para la reflexión:
+ ¿Existe la hipocresía en alguna dimensión de tu vida? ¿Cómo puedes enfrentarte y resolver esas incongruencias?
+ En silencio conéctate con el Padre y busca la manera de comprender lo que significa el tener temor de Dios.

Antonio

martes, 13 de octubre de 2009

Tratando de no ser Martha, sino Maria

Señor, quiero escoger la mejor parte, hacerte parte de mi vida y sentirme así, seguro.

Deseo entregarme por completo y dejar que guíes cada uno de mis pasos.

No permitas que me detengan las distracciones, ni que ocupe mi mente en pensamientos en los que no estás Tú.

Forma parte de todas mis actividades, insértate en mis palabras y hasta en la profundidad de mis sueños.

Ocupa cada uno de los espacios abiertos de mi diario vivir, hazte presente en mi trabajo, en mis momentos de ocio y hasta en mis juegos.

Sé Tú el que llenas mi silencio y te apareces hasta en mis mínimos suspiros.

Acompáñame en mis viajes, y no permitas que nada ni nadie se interponga en el camino para que piense en Ti a cada instante, para que hable de Ti, para que te manifiestes hasta en mis reflejos.

Y en medio de la oscuridad, sé Tú mi guía; y en medio de la duda, sé Tú la Palabra que me da aliento y esperanza; y en medio del dolor o la tristeza, sé Tú el camino que me orienta y me hace sonreír.

Aquí me tienes para servirte y para alabarte, para entregarte cada una de mis capacidades y dejarme transformar por tu presencia.

En esa presencia transformadora me encuentro a mí mismo y escucho tu voz que me levanta, que me da fuerza, que me hace descansar y me reconforta.

He escogido la mejor parte y mi vida está llena de alegría, aquí estoy con los brazos abiertos para recibirte en todo momento. Confío en ti, Señor.