viernes, 16 de octubre de 2009

De Antonio

Lectura: Lucas 12, 1-7

¿A quién debemos de temer? Nuestra manera de vivir en la actualidad nos lleva en ocasiones hasta el cinismo y a nuestra habilidad para relativizarlo todo, permitirlo todo, aceptarlo todo.

Nos hemos ido del extremo de creer en un Dios que nos castiga y nos vela constantemente, hasta el otro extremo de ver a Dios sin temor alguno y de dejar de creer en las consecuencias de nuestras acciones.

El Evangelio es claro en este sentido, no podemos ser hipócritas, no podemos vivir una doble vida, debemos presentarnos con transparencia y autenticidad ante los demás y ante Dios.

La posmodernidad nos presenta un mundo en donde todo es aceptable, en donde se ha perdido la distinción valorativa entre lo bueno y lo malo.

Como cristianos tenemos el deber de reencontrarnos con el mensaje de Jesús, de vivir lo valores del Reino, de no dejarnos arrastrar por las nuevas corrientes.

En medio de toda la confusión que vemos en el mundo de hoy, debemos recordar que Dios no nos deja solos.

Ahí esta la importancia de aferrarnos a la oración para encontrar respuestas y dirección para nuestras vidas.

Nuestro Padre Celestial quiere que nos refugiemos en Él, que pongamos en sus manos nuestras dudas y nuestras confusiones, pero que tengamos la apertura para cambiar y mejorar todo aquello que no nos permite ser mejores personas.

Jesús Misericordioso, guía cada una de mis acciones y libérame de todas aquellas cosas que nos son congruentes con tu mensaje de amor y reconciliación. Confío en ti, Señor.

Para la reflexión:
+ ¿Existe la hipocresía en alguna dimensión de tu vida? ¿Cómo puedes enfrentarte y resolver esas incongruencias?
+ En silencio conéctate con el Padre y busca la manera de comprender lo que significa el tener temor de Dios.

Antonio

No hay comentarios:

Publicar un comentario