Señor, quiero escoger la mejor parte, hacerte parte de mi vida y sentirme así, seguro.
Deseo entregarme por completo y dejar que guíes cada uno de mis pasos.
No permitas que me detengan las distracciones, ni que ocupe mi mente en pensamientos en los que no estás Tú.
Forma parte de todas mis actividades, insértate en mis palabras y hasta en la profundidad de mis sueños.
Ocupa cada uno de los espacios abiertos de mi diario vivir, hazte presente en mi trabajo, en mis momentos de ocio y hasta en mis juegos.
Sé Tú el que llenas mi silencio y te apareces hasta en mis mínimos suspiros.
Acompáñame en mis viajes, y no permitas que nada ni nadie se interponga en el camino para que piense en Ti a cada instante, para que hable de Ti, para que te manifiestes hasta en mis reflejos.
Y en medio de la oscuridad, sé Tú mi guía; y en medio de la duda, sé Tú la Palabra que me da aliento y esperanza; y en medio del dolor o la tristeza, sé Tú el camino que me orienta y me hace sonreír.
Aquí me tienes para servirte y para alabarte, para entregarte cada una de mis capacidades y dejarme transformar por tu presencia.
En esa presencia transformadora me encuentro a mí mismo y escucho tu voz que me levanta, que me da fuerza, que me hace descansar y me reconforta.
He escogido la mejor parte y mi vida está llena de alegría, aquí estoy con los brazos abiertos para recibirte en todo momento. Confío en ti, Señor.
martes, 13 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario